Paisajes en vías

de desaparecer

DE MÉXICO

Fernando Aceves es un pintor viajero que sale de excursión con sus avíos de artista en la mochila, en busca de paisajes.  Su tarea es tributaria de la pintura al aire libre practicada por los impresionistas, pero antes y de manera señalada por los naturalistas románticos, cuya impronta fue esencial en el paisajismo mexicano de los siglos XIX y XX.  Aquellos pintores naturalistas que exploraron el paraíso mexicano estudiando su relieve geográfico, catalogando su riqueza botánica y zoológica, haciendo un censo visual de su población y descubriendo su antigüedad en los restos arqueológicos, dieron forma a una actividad estética que puede resumirse en una frase:  “correr el mundo para hacer el mundo”.  Esto es lo que Fernando Aceves revitaliza.

           

Claro está que hacer mundo no es ir de un lado a otro, y el mundo por conocer no se restringe al globo terráqueo.  Mundus es la unidad de lo terrenal con lo celeste y lo subterráneo.  Es el universo, pero siempre que incluya el plano inferior, el “mundo de abajo” o mundo infernal.  Fernando Aceves es particularmente sensible a esta unidad tripartita porque ha colaborado como artista con equipos de rescate arqueológico, haciendo registros pictóricos en el sitio mismo de las excavaciones.  Esas experiencias han dejado huella definitiva en su concepción del paisaje mexicano, en donde lo paradisiaco se toca con lo infernal.  Nada más alejado de su práctica que la inocentada del paisaje decorativo.  No hay paisaje puramente “estético”.  Históricamente, todo paisaje tiene contenido de mundus, asociado con la filosofía, la ciencia, la política, la historia y hoy, claro está, con la ecología.  En esta cuerda, los paisajes de Fernando Aceves enlazan lo cósmico con lo telúrico, y su entendimiento del viaje personal tiene un sesgo iniciático al incorporar el tránsito al inframundo según los mitos mesoamericanos de la muerte, lo cual él expresa tanto mediante toda suerte de asociaciones meteorológicas y tectónicas, cuanto a través de la presencia recurrente de los perros en su pintura:  compañeros en el mundo y guías de las almas en el trasmundo.

Jaime Moreno Villarreal

Oaxaca.
Oil on canvas. 140 x 80 cm. 2011..
Porteador.
Oil on canvas. 130 x 162 cm. 2017.
Underground river.
Oil on canvas. 130 x 200 cm. 2017.
San Mateo 1.
Oil on board. 25 x 35 cm. 2017.
Cenote.
Oil on board. 35 x 25 cm. 2019.
Cenote 1.
Oil on board. 25 x 40 cm. 2019.
Calpulli 2.
Oil on board. 25 x 40 cm. 2019.
Sun line.
Oil on board. 35 x 20 cm. 2018.
Zapotitlán.
Oil on board. 20 x 35 cm. 2015.
South river.
Oil on board. 25 x 35 cm. 2018.
Canon.
Oil on board. 35 x 25 cm. 2018.
Rocks under the sun.
Oil on board. 20 x 30 cm. 2015.
Aragon.
Oil on board. 25 x 35 cm. 2019.
Barra de la cruz 1.
Oil on board. 25 x 35 cm. 2017.
Zipolite.
Oil on board. 25 x 35 cm. 2019.
Fisherman.
Oil on board. 25 x 35 cm. 2018.
Mermejita.
Oil on board. 20 x 35 cm. 2018.
Barra de la cruz.
Oil on board. 25 x 35 cm. 2017.
Untitled.
Oil on canvas. 130 x 162 cm. 2017.
Tonameca.
Oil on board. 20 x 30 cm. 2019.
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South river.

Oil on board. 25 x 35 cm. 2018.